Menos preocupaciones 

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Toda una vida trabajando y criando una familia y cuando por fin te puedes jubilar lo que quieres es disfrutar un poco de la vida, lo que quieres son menos preocupaciones. En esta situación me encontraba yo hace unos meses y pensé en cuáles eran las cosas que más preocupaban una vez que pude jubilarme. Por supuesto, la jubilación siempre es un motivo de incertidumbre tal como están las cosas, pero tampoco me puedo quejar si me comparo con otros compañeros y amigos. 

Pero lo que sí me preocupaba un poco más era tanto la salud de los hijos como la mía propia. Y entonces el más pequeño me recomendó que pensara en hacerme un seguro salud senior. Él me podía ayudar a buscarlo porque durante un tiempo trabajó en este sector y conocía un poco el funcionamiento de las pólizas, algo que a mí se me escapaba un poco cuando se trataba de seguros de salud. 

Entonces me presentó algunas opciones y, claro, mis ojos se fueron hacia los precios. Que sí, que no tenía una mala jubilación, pero esos precios había que pensarlo. Desde luego, para las aseguradoras, los clientes senior siempre son un reto porque, por razones obvias, suelen usar más el seguro y deben acudir más a médicos y especialistas. Por el momento, yo tampoco es que me pueda quejar mucho en este sentido, pero quiero estar preparado.

Y algo que me atrae mucho del seguro salud senior es contar con asesoramiento personalizado. Hasta ahora de ese ‘asesoramiento’ se encargaba el médico de cabecera. Pero hemos vivido una época delicada para la atención primaria que, al menos en mi entorno, se ha visto desbordada y la calidad de la atención ha descendido mucho. 

Desde luego, no soy yo quién para buscar culpables, pero la realidad es la que es y yo tengo que velar por mi salud. Y uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos los de mi edad es encontrar especialista, un buen especialista y, para ello, lo adecuado es tener asesoramiento personalizado. Y así tener menos preocupaciones.